¡El reino de Kingsburg está siendo atacado! Monstruosos invasores se están reuniendo en sus fronteras, esperando el momento oportuno para arrasar y saquear estas tierras. Has sido nombrado Gobernador de una provincia fronteriza, y tendrás que administrarla y defenderla, mientras intentas ganarte el aprecio de la corte para obtener el oro, madera, piedra y soldados necesarios para hacerlo.
http://www.mtgmetropolis.com/noticias/imagenes/kingsburgtablero.gifPero no estarás solo en esta empresa: los demás Gobernadores intentarán conseguir los mejores materiales para sus propios territorios, así que tendrás que ser más listo que ellos. Erigir una estatua en honor al Rey le complacerá, pero los soldados necesitan nuevos cuarteles y el Gremio de Mercaderes quiere que construyas un mercado. ¿Descuidarás la defensa para poder mejorar la economía? ¿Entrenarás a más soldados, o mejorarás la calidad de tus murallas? Todo depende de ti.
Dentro de cinco años, el Rey elegirá sólo a uno de sus Gobernadores para formar parte del Consejo Real, y podrías ser tú... ¡Deberías ser tú!
Después de una larga semana decidí que iba a probar un juego nuevo. Opté por el Kingsburg, siempre me han gustado los juegos de gestión de recursos y este tiene un gran componente de ello.
Cuando llegué a casa abrí el juego y me puse a separar los componentes, visualmente muy coloridos (cartas, dados, cubos de recursos y tableros) que los hacen fácilmente separables causando muy buena impresión en mi opinión, con lo que el juego iba ganando puntos.
Después de haber examinado los componentes me pase a la parte dura de cada juego nuevo, leerme el reglamento, es algo que no nos gusta, ya que preferimos que alguien nos cuente como se juega y ahorrarnos toda esa parte, pero bueno esta vez me tocaba a mi, por suerte no es muy extenso, con lo que no me iba a llevar mucho tiempo hacerme con el sistema de juego, iba a ser breve explicárselo a mis jugadores y probablemente en caso de dudas no íbamos a tardar mucho en encontrar la respuesta en el manual, con lo que sigue mejorando el juego.
http://www.mtgmetropolis.com/noticias/imagenes/kingsburg.jpg
El objetivo del juego conseguir la mayor cantidad de puntos en los “cinco años” que dura el juego, y cada uno de esos años se divide en 4 estaciones (primavera, verano, otoño e invierno) y cada una de las estaciones en 2 fases; puede parecer complicado, pero es muy sencillo una vez juegas el primer turno (algo que me sorprendió gratamente y que por supuesto me gustó), esto hace que las partidas no sean exageradamente largas, así que siempre hay opción de revancha. Es un juego competitivo, ya que gana el jugador que consigue más puntos, pero no hay muchas opciones de fastidiar a los oponentes.
¿Cómo conseguir puntos? He ahí el quid de la cuestión, hay varias formas de hacerlo, la principal es construyendo edificios importantes o a través de influenciar a los consejeros del reino, que aparte de dar puntos, también proporcionan los recursos para la construcción de edificios. En el juego hay tres tipos de recursos que se utilizan: oro, madera y piedra (muy clásico, ¿verdad?) y estos se obtienen a base de influencias políticas, pero claro los consejeros son personas muy ocupadas y sólo pueden atender a un jugador a la vez, así que de la totalidad de consejeros que hay, cada uno sólo puede ser influenciado por un jugador, con lo que aquí viene una de las partes divertidas del juego, voy a fastidiar a los demás recabando la atención de esos consejeros más útiles para hacer mi juego, o procuro fastidiar un poco a los demás cogiendo aquellos que les son más útiles a ellos dejando un poco de lado mi juego (eso queda a decisión de los jugadores que sabrán lo que más les conviene)
Para jugar una partida cada jugador recibe tres dados y una plantilla que representa todas las edificaciones que se pueden construir y ¿cómo se juega? Pues la mecánica es muy sencilla, simultáneamente todos los jugadores tiran sus dados y se suman los resultados, estableciéndose el orden de menor a mayor, en caso de empate se tiene en cuenta el orden de turno anterior, esto hace que no siempre se juegue en el mismo orden. Tenemos dos estaciones productivas (primavera y verano) en las que vamos a tirar los dados y a poder construir edificios que nos ayuden a avanzar en la consecución de puntos de victoria, una de reclutamiento (es otoño y hay que prepararse para el crudo invierno) y una de combate el reino es atacado por criaturas hostiles (invierno)
Aparte de cada tablero individual donde están representados todos los posibles edificios, tenemos un estupendo tablero en el que aparecen toda la jerarquía del reino a la que tendremos que acudir para conseguir los recursos que necesitamos para prosperar, y eso lo logramos con los resultados de los dados que hemos tirado, combinándolos o poniéndolos por separado para acceder a un determinado consejero, por ejemplo, si en nuestra tirada hemos sacado 1+2+3 podríamos influenciar al consejero de valor 1 (tirada de un 1), al de valor 2 (tirada de un 2), al de valor 3 (tirada de un 3, o la suma de 1+2), al de valor 4 (tiradas 1+3), al de valor 5 (tiradas 2+3) o al de valor 6 (tiradas 1+2+3). Cada jugador, por orden y mientras le queden dados irá influenciando consejeros, uno a uno, primero el primer jugador influencia a un consejero, después el segundo jugador y así. Hasta que todo el mundo pase, una vez hecho esto se empiezan a resolver los efectos de cada consejero del menor valor al mayor. Una vez hecho esto llega la fase de construcción, con los recursos obtenidos podemos aumentar nuestras construcciones, pero sólo una por estación productiva.
Llegado el otoño hay que decidir si reclutamos a soldados para prepararnos para el inminente invierno, época en la cual saqueadores y criaturas atacan al reino. Y llega el invierno aleatoriamente cada año somos atacados por un enemigo que sale de un mazo de cartas, si le vencemos obtendremos recompensas por proteger el reino, pero si somos derrotados sufriremos graves consecuencias. El sistema de combate es muy sencillo pero lo que se puede echar de menos es una mayor variedad de enemigos aunque hay una suficiente aleatoriedad para que cada partida sea distinta.
Una vez completados los “cinco años” se pasa al recuento final de puntos siendo el que más tenga el vencedor de la partida.
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